miércoles, 19 de enero de 2011

TAILANDIA I: CHIANG MAI & TREKKING POR LA SELVA

Mi primera visita a Asia fue a Tailandia y debo reconocer que gracias a esta alucinante experiencia, me enganché totalmente a este continente. Actualmente es siempre una de mis primeras opciones a la hora de decidir mi próxima "salida a por tabaco". Comenzaremos por el norte, en concreto por su ciudad más grande, Chiang Mai, para desde allí adentrarnos en su selva un par de días. Welcome to Tailandia.


Este viaje requiere de mínimo 15 días para sacarle todo el jugo a la propuesta que a continuación te voy a contar, así que si puedes disponer de algún día más, mejor que mejor.

De todos los destinos en los que he estado, Tailandia ha sido el que me ha resultado más completo. El viaje tuvo 3 hitos principales: Bangkok, Chiang Mai y Krabi, o lo que es lo mismo: Fiesta, Espiritualidad y Relax.



El orden en este caso sí que altera el producto. 
Mi recomendación es que nada más llegar a Tailandia te vayas a Chiang Mai una semanita. Después vueltas a Bangkok por un par de días y desde allí coges el avión dirección al paraíso de Krabi, su costa e islas cercanas. Por último, vuelta a Bangkok para otro par de días. 
Imagino que te preguntarás el porqué de este orden, así que te lo voy a explicar. En Chiang Mai es típico hacer excursiones por la selva y eso requerirá de toda tu energía y motivación, que es la que uno tiene cuando comienza sus vacaciones. Después de ese desgaste físico, lo suyo sería descansar directamente en la playa, pero como no hay vuelos directos a Krabi desde Chiang Mai, no hay más remedio que hacer escala en Bangkok, así que aprovecharía un par de días allí, para acto seguido volar a la costa, donde me quedaría mínimo cinco días. Por último, de vuelta a Bangkok otro par de días. Bangkok, tiene mucho que ver, pero cuatro días seguidos puede resultar estresante, con lo que me parece buena idea separar su visita con unos días de relax entremedias.

CHIANG MAI

Chiang Mai es la ciudad más grande del norte de Tailandia y normalmente el punto de partida para quien decide adentrarse en la selva. Pero en esta ciudad se pueden hacer muchas otras cosas, como por ejemplo un curso de cocina tailandesa, o un curso de masaje tailandés. Así que sinceramente, si tenéis tiempo y os gusta el tema, yo haría los dos.

Curso de cocina tailandesa.
En mi guía, vienen muchos sitios donde imparten cursos de cocina. Yo he incluido el link de uno que tiene buena pinta, pero no os lo puedo recomendar porque yo no lo hice. Así que si os motiva la idea, me metería en algún foro y elegiría el de mejores críticas. Los cursos pueden ser de día completo o de medio día. Imagino que también hay más profesionales de varios días, pero por lo general no creo que esa sea una opción cuando vas a pasar una semana. A mí siempre me gusta mezclarme con la gente de los países que visito y a ser posible guiado por alguien de allí. Esta experiencia te lo permitirá, porque antes de cocinar, iréis al mercado para comprar los ingredientes. Volverse a casa habiendo aprendido como preparar unos auténticos Pad Thai, te aseguro que siempre te recordará ese viaje.

Curso de masaje tailandés.
Y otro curso muy auténtico es el del masaje tailandés. Este requiere más tiempo y más seriedad. Es bastante más exigente, pero en el caso de que tu idea sea estar un par de semanas en Chiang Mai, ésta sería una buena forma de aprovechar el tiempo. Los cursos comienzan todos los lunes. El link de la escuela que os pongo aquí, es también para que os hagáis una idea. Al igual que con la referencia anterior, tampoco lo puedo recomendar porque no lo hice. 

Independientemente de que hagas o no el curso, mi recomendación es que cada día que pases en Tailandia, te des un masaje. El precio en comparación con Europa es de chiste y mínimo dura una hora. 
Éste también será un buen recuerdo que te llevarás a casa. 



La ciudad de Chiang Mai no me pareció nada especial, así que me daría una vuelta por ella para tomar algo e intentar mezclarme con su gente, pero no recuerdo nada destacable que pueda recomendar.

Lo que sí merece la pena visitar es Wat Phra That Doi Suthep, un templo a 15 km de Chiang Mai.




El templo lleva el nombre de la montaña en la que se encuentra situado. De ahí la escalera empinada que ves en la foto y a la que te tendrás que enfrentar para entrar en él. 
 



Y si te apetece participar en sus rituales, da igual que no seas budista. Todo el mundo es bienvenido. Son así de majos.



Al final mereció la pena tanta escalera, ¿verdad?

Esta visita nos habrá recargado de espiritualidad suficiente como para enfrentarnos a lo realmente hemos venido a hacer aquí. ¿Listos para un paseo por la selva?

El hotel en el que te hospedes en Chiang Mai te ofrecerá tanto los cursos que comenté antes, como todo tipo de excursiones. Fue con ellos con quienes cerramos nosotros nuestra excursión a la selva. 
Las aventuras se diferencian unas de otras en las noches que quieras pasar en la selva. Nosotros al no tener un atabío adecuado para la ocasión, fuimos prudentes y nos decidimos por la opción menos aventurera, es decir, pasar sólo una noche en la selva. De todos modos, no significa que sea la más light, ni mucho menos. Lo que supone es que tienes menos tiempo para hacer el pack completo de actividades: excursión en elefante, treking por la montaña cruzando pequeños poblados y campos de arroz. Noche en un poblado perdido con una familia de allí, o mas bien con sus animales de granja. Y por último, descender un río en una balsa construida con bambú.
Mi primer consejo para afrontar esta aventura: lleva ropa adecuada. Mi recomendación es que lleves un forro polar, camiseta térmica, un chubasquera a ser posible que abrigue algo, pantalón largo por eso de los mosquitos y botas de montaña. No es necesario saco de dormir porque ellos tienen. Si eres escrupuloso te puedes llevar tu propio saco sábana para meter dentro del otro. 
Cuando estaba en España planeando el viaje, en mi retina sólo se quedaron las fotos de sus playas, con lo que ni por asomo pensé en otro tipo de ropa que no fuese un bañador y unas chanclas. Todavía me acuerdo de esa noche en la selva. Me coloqué el pareo como bufanda, me calcé todas las camisetas que tenía, el fino chubasquero encima de todo ello y me quedé entorno a la hoguera con el guía y los otros aventureros que como yo, estaban pasmados de frío. 
Nos bebimos todo el orujo de arroz del guía, que además de saber a rayos, encima no calentaba como un buen orujo gallego. Inolvidable oiga!. Así que si vas a la selva, lleva ropa!! Otro consejo a la hora de contratar la excursión, es que dejes claro que quieres pasar la noche en un poblado al que todavía no haya llegado la electricidad. Si no lo dejas claro, correrás el riesgo de en vez de pasarla alrededor de una hoguera y hablando con la gente del poblado, termines alrededor de una TV viendo el DEC de Tailandia y hablando de Belén Esteban.
Como te acabo de comentar, nosotros, ropa adecuada no llevamos, pero sí que hicimos una parada estratégica antes de adentrarnos en la selva, para aprovisionarnos de lo que en ese momento consideramos fundamental:

Antes muertas que sencillas
unas diademas de princesitas y el equivalente a nuestros frutos secos, por eso de combatir el "gusanillo",... nunca mejor dicho:

Es como comerse un camarón. El problema viene cuando la piel se atasca en la garganta..
Una vez listos, de nuevo a la camioneta que nos dejaría en el comienzo de nuestra aventura, la base de la montaña más alta de Tailandia: Doi-Inthanon National Park.
La primera parte de la aventura debo reconocer que no fue muy exigente, pero tampoco puedo hablar de gran comodidad. Sobre todo, por el medio de transporte.


Tengo que reconocer que eran muy simpáticos y sobre todo muy educados, en todo momento nos querían saludar los animalitos.



Durante el trayecto pararás en dos tipos de "estaciones de servicio", una en la que si quieres puedes comprar algo, lo malo es que no serán chicles, sino más bien algo para nuestro vehículo, caña de azúcar y plátanos.


Y otro tipo de estación de servicio donde corres el riesgo de que te mojen, pero en el fondo no te vendrá mal si eso ocurre.

El resto pan comido, a disfrutar del paseo por la selva.

Y al final siempre terminas haciendo buenas "migas".
De saber el paseo que nos esperaba después, me hubiese llevado uno de nuestros amigos conmigo. Comienza el trekking!




Cruzarás poblaciones, ríos, pasarás por terrazas de arroz y te adentrarás por una selva frondosa, todos los elementos para que un trekking muy completo.







Y por fin, después de unas cuantas horas caminando, llegamos a nuestro poblado, Karen Village.

Y ésta, nuestra casa.
 
Hilo radiante. Duermen encima de los animales para que les den calorcito.

 Nuestro guía también era nuestro chef y muy bueno por cierto, no hay más que ver el arte que tiene.

Nuestra merecida cena
La jornada del día siguiente fue bastante más light. Unas tres horas andando. Y además, nos encontramos con una sorpresa que nos refrescó la mañana. 
Nos metimos en esa poza y dentro de la cascada.

Finalmente llegamos al último tramo de la aventura. El descenso del río con esa embarcación tan segura. En ese momento estaban arreglando en la que iríamos nosotros, porque se había desmontado sin querer. A rezar toca!. 


Todo fue bien no te preocupes y la experiencia un diez. Sin duda algo que no debes dejar de hacer si vas a Chiang Mai.

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